Capitulo XX.
Mi tío Bernardo.

En aquella época mi madre se unió en pareja con mi tío Bernardo, viudo de una de las hermanas de mi padre.
Las dos familias vivimos una historia de vida similar, casualidad del destino, al mismo tiempo que falleció mi padre también murió la esposa de mi tío. Nosotros somos cinco hermanos y cinco hermanos mis primos. Mientras que nosotros nos traslademos a Valencia ellos lo hicieron a Córdoba. Mas coincidencias, ambas familias regresamos al mismo tiempo a nuestra tierra de origen. Hasta en el sexo de los hijos hubo coincidencia, nuestra familia se compone de tres mujeres y dos hombres y la de mi tío tres mujeres y dos hombres. Los hijos de mi tío son Bernardo, María, Mariano, Isabel y Otilia.
En cuanto a sufrimiento, las dos familias lo padecimos, quizás de forma diferente, pero todos tuvimos que soportar tiempos muy duros. De esta familia sin querer desvalorizar a los demás, a quien más estima tengo es a Otilia y a Mariano, ya que por razones de edad me relacioné más con ellos y guardo un cariño casi como hermanos.
Mi madre y mi tío compartieron muchos años de su existencia juntos, y los dos unidos como una piña empezaron vida nueva en la vieja casa del abuelo. Unieron las dos parcelas heredadas para trabajarlas al mismo tiempo, y con gran esfuerzo por ambas partes lograron salir adelante, aunque eso sí, con privaciones, ya que en aquella época de miseria el que lograba comer se daba por satisfecho.
Mi prima Otilia era la que pastaba el pequeño rebaño de ovejas que habían logrado reunir.
Por mi parte, como pastar rebaños de ovejas me separaba de mi madre aguantaba poco tiempo en el mismo lugar, por lo que iba pasando el tiempo entre la casa de mi madre y los amos.




 

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