EL TIEMPO HASTA HOY No puedo dejar de comentar que a pesar de las adversidades que me deparo la vida, en algunos aspectos fui favorecido al conocer a la mujer que compartió conmigo casi toda su vida. Los dos unimos nuestras vidas en los primeros años de nuestra juventud, y nos preparemos para afrontar lo que la vida tiene de bueno o de malo. En nuestro caso las penas ganaron la partida. Pero con la fuerza de nuestro amor logramos superar las adversidades dándonos fuerzas el uno al otro para seguir en nuestra lucha y no rendirnos ante el fracaso y la desesperación. Nuestros años de juventud han pasado y hemos ido envejeciendo al mismo tiempo que criábamos a nuestros hijos, y de los años vividos nos queda el convencimiento, que el envejecimiento es como escalar una montaña, mientras vamos subiendo nuestras fuerzas disminuyen, pero al mismo tiempo nuestra mirada abarca más horizonte y es más libre y serena. Mi razón de vida es mi esposa y lo seguirá siendo hasta el resto de mis días...
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Capítulo XLII. Jorge no logro superar la depresión. El problema surgió cuando mi hijo Jorge empezó a sufrir una aguda depresión que no exteriorizaba, sin embargo, a pesar de que se encontraba enfermo nunca nos faltó su bonita sonrisa. Para paliar la ansiedad el psiquiatra le recetó Trankimazin, que nunca dejó de tomar al hacerse adicto y necesitar aumentar la dosis cada día más. Este tratamiento médico fue muy negativo para él, su empeoramiento fue progresando hasta el extremo de llegar al desinterés por todo lo cotidiano. Finalmente, cuando conoció el amor de su vida creímos ver el resurgir de su esperanza, y aunque no llego a conseguir dejar del todo el tratamiento indicado por el psiquiatra, sí que volvió a sonreírle a la vida. Nuestra tranquilidad era más que evidente, aquella chica le sacó del desinterés por la vida y le hizo entender que bien merece la pena vivir, amar y ser amado. Por nuestra parte la recibimos en casa como si fuera una hija más. De he-cho, vimos en ella ...
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Capítulo XLII. Jorge no logro superar la depresión. El problema surgió cuando mi hijo Jorge empezó a sufrir una aguda depresión que no exteriorizaba, sin embargo, a pesar de que se encontraba enfermo nunca nos faltó su bonita sonrisa. Para paliar la ansiedad el psiquiatra le recetó Trankimazin, que nunca dejó de tomar al hacerse adicto y necesitar aumentar la dosis cada día más. Este tratamiento médico fue muy negativo para él, su empeoramiento fue progresando hasta el extremo de llegar al desinterés por todo lo cotidiano. Finalmente, cuando conoció el amor de su vida creímos ver el resurgir de su esperanza, y aunque no llego a conseguir dejar del todo el tratamiento indicado por el psiquiatra, sí que volvió a sonreírle a la vida. Nuestra tranquilidad era más que evidente, aquella chica le sacó del desinterés por la vida y le hizo entender que bien merece la pena vivir, amar y ser amado. Por nuestra parte la recibimos en casa como si fuera una hija más. De he-cho, vimos en ella ...
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Capítulo XLI. Ingresada en un centro de desintoxicación La convivencia con Paquita se hacía cada día más difícil para la familia. Habían transcurrido casi catorce años en nuestra lucha para sacarla de aquel mundo putrefacto, y casi habíamos perdido la esperanza de liberarla, pero a pesar del fracaso no nos dimos por vencidos, pues, aunque éramos conscientes de que era irrecuperable seguimos adelante en nuestra lucha. Finalmente creímos ver un rayo de luz en la oscuridad al pedirnos ayuda para ingresar en un centro de desintoxicación en Zaragoza. La decisión de Paquita nos animó a todos y pensamos que, si conseguíamos sacarla del mundo oscuro que vivía, los años que le quedaran de vida los podría vivir junto a sus hijos y familia. Los fines de semana nos desplazábamos con el coche a Zaragoza (140 km) para verla, y al mismo tiempo le dejábamos a sus hijos en el centro durante siete horas para que los disfrutara como madre, mientras llegaba la hora de recoger a los niños paseábamos ...