Capitulo XXIX.
Para labrar mi futuro estudie una especialidad.


Después de aprobar un examen me destinaron a San Fernando para llevar a cabo mis estudios de especialidad, y a consecuencia de la distancia que nos separaba entre Cartagena y San Fernando me vi privado de ver a mi hermano durante unos cuantos años.
Nos despedimos con abrazos y subí al tren hacia mi nuevo destino en compañía de mis compañeros de curso. Una vez que llegamos fuimos incorporados a la Escuela de Aplicación de Infantería de marina para estudiar un curso de seis meses y conseguir el ascenso a especialistas.
Si la disciplina era dura en el cuartel, en la academia era mucho peor, pues teníamos que tener una buena preparación para ser los futuros Suboficiales de Infantería de Marina. A los seis meses de estudio nos examinaron.
Sincerándome conmigo mismo, me queda el convencimiento de que me esforcé y de que supuso para mí un gran esfuerzo de superación. Seis meses eran pocos para una persona que no tuvo la oportunidad de estudiar y que apenas sabía leer y escribir, no obstante, aprobé y me sentí orgulloso de mí mismo, el esfuerzo había merecido la pena.
Después de terminar el curso me dieron treinta días de permiso y volví junto a mi madre para disfrutarlos.
Lo único que lamente fue que ya no estaba mi prima Otilia. Mi tío había vendido el pequeño rebaño de ovejas y con su padre carecía de futuro, por lo que decidió irse a trabajar a Vélez Rubio de empleada de hogar.
La verdad que la extrañe mucho, pues juntos compartimos penas y alegrías y la quería casi como a una hermana.
Consciente mi prima del mísero salario que cobraba en Vélez-Rubio cambio su residencia a Madrid con la esperanza de abrirse camino con un poco de suerte.
Una vez que terminé mi permiso me destinaron al Tercio del Sur de Infantería de Marina con otros compañeros para estudiar otros seis meses y seguir haciendo prácticas.
Transcurridos los seis meses de prácticas, fuimos destinados durante un año en diferentes buques de la armada, a mí me tocó la Fragata Vasco Núñez de Balboa, San Fernando, Cádiz, a otros compañeros los destinaron a diferentes buques de la armada, Ferrol y Cartagena. Después de todo un año juntos nos despedimos con abrazos para no vernos nunca más.
El buque que embarqué estaba en reparación en el Arsenal de la Carraca de San Fernando. Su reparación llevó unos seis meses. Renové mi contrato con Infantería de marina estando en aquel barco por ser mi intención de seguir en Infantería de marina.
Cuando terminó la reparación me dieron un mes de permiso que no llegue a disfrutar, pues aconteció que vino la Guardia Civil a mi casa con orden de reincorporación inmediata a mi destino, pensé que algo grave habría sucedido para que me llamaran con tanta urgencia.
Recién incorporado, me informaron que nos hacíamos a la mar con rumbo al antiguo Sahara Español, por el conflicto bélico con los nativos reclamando la independencia de España.
Nuestra misión fue vigilar la costa de aquel territorio navegando a varias millas de distancia de tierra firme, por lo tanto, no tuvimos ningún peligro, obviamente que aquellos nativos no tenían armamento de largo alcance. Nuestra única intervención fue el bombardeo de un campamento. Si hubo muertos o heridos nunca nos enteremos ni contestaron al fuego.
A los cuarenta días vino a relevarnos otra fragata y pusimos rumbo a Las Palmas de Gran Canaria.
Después de seis meses en el archipiélago recibimos órdenes de incorporarnos de nuevo a nuestro destino, Departamento marítimo de Cádiz.
Cumplido el año de embarque que exigían para obtener mi especialidad desembarqué y me destinaron de nuevo al Tercio Sur de Infantería de Marina. El trabajo a desarrollar fue el de Cabo Instructor de Reclutas.
 
 

Comentarios

Entradas populares de este blog

ATRAPADO TRAS EL MURO.